Els nostres subratllats
Simone Weil
Des de La biblioteca popular, anirem posant
entrades de llibres que creguem poden visualitzar un concepte, una
mirada, un sentiment. Una emoció
Us animen a
enviar-nos els vostres subratllats de llibres que us han fet parar de
llegir per tal de tornar a rellegir, per tal de pensar, per que us heu
reconegut en les paraules o...
Digueu-nos també
Autor, Llibre i pagina .....Anirem publicant-los .
"Notas sobre la supresión general de los partidos políticos" Simone Weil Texto incluido en los Ècrits de Londres et demières lettres (Escritos de Londres y otras cartas), Èditions Gallimard, 1957. Fechado entre diciembre de 1942 y abril de 1943. Los epígrafes en números romanos son de esta edición.
"-----Si hubo
en 1789 una cierta expresión de la voluntad general, aun cuando se adoptara el
sistema representativo a falta de saber imaginar otro, es porque hubo algo
bastante diferente de las elecciones. Todo lo que había de vivo a través de
todo el país —y el país se desbordaba de vida— había intentado expresar un
pensamiento mediante el órgano de los Cahiers de revendication [Cuadernos de
reivindicación]. Los representantes se habían hecho conocer, en gran parte, en
el curso de esa cooperación en el pensamiento; conservaban su calor; sentían
que el país estaba atento a sus palabras, celoso de vigilar si traducían
exactamente sus aspiraciones. Durante algún tiempo —poco tiempo— fueron
verdaderamente simples órganos de expresión para el pensamiento público.
Semejante
cosa no se volvió a producir nunca más. Enunciar estas dos condiciones muestra
que nunca hemos conocido nada que se asemeje, ni de lejos, a una democracia. En
lo que nombramos con ese nombre, el pueblo no ha tenido nunca la ocasión ni los
medios de expresar un parecer sobre un problema cualquiera de la vida pública;
y todo lo que escapa a los intereses particulares se deja para las pasiones
colectivas, a las que se alimenta sistemática y oficialmente.
II
El mismo uso
de las palabras democracia y república obliga a que se examine con atención
extrema los dos problemas siguientes:
¿Cómo darles
de hecho, a los hombres que componen el pueblo de Francia, la posibilidad de expresar
a veces un juicio sobre los grandes problemas de la vida pública?
¿Cómo
impedir, en el momento en el que se interroga al pueblo, que a través suyo
circule cualquier pasión colectiva?
Si no se
piensa en esos dos puntos, es inútil hablar de legitimidad republicana.
Las
soluciones no son fáciles de concebir. Pero es evidente, tras un examen atento,
que cualquier solución implicaría en primer lugar la supresión de los partidos
políticos.
Para valorar
a los partidos políticos según el criterio de la verdad, de la justicia, del
bien público, conviene comenzar discerniendo sus características esenciales.
Se pueden
enumerar tres:
Un partido
político es una máquina de fabricar pasión colectiva.
Un partido
político es una organización construida de tal modo que ejerce una presión
colectiva sobre el pensamiento de cada uno de los seres humanos que son sus
miembros.
La primera
finalidad y, en última instancia, la única finalidad de todo partido político
es su propio crecimiento, y eso sin límite.
Debido a
este triple carácter, todo partido político es totalitario en germen y en
aspiración. Si de hecho no lo es, es solo porque los que lo rodean no lo son
menos que él.
Estas tres
características son verdades de hecho, evidentes para cualquiera que se haya
aproximado a la vida de los partidos.
…………
Desde el
momento en que el crecimiento del partido constituye un criterio del bien, se
sigue inevitablemente la existencia de una presión colectiva del partido sobre
el pensamiento de los hombres. Esa presión se ejerce de hecho. Se muestra
públicamente. Se confiesa, se proclama. Nos horrorizaría, de no ser porque la
costumbre nos ha endurecido.
Los partidos
son organismos públicos, oficialmente constituidos de manera que matan en las
almas el sentido de la verdad y de la justicia.
Se ejerce la
presión colectiva sobre el gran público mediante la propaganda. La finalidad
confesada de la propaganda es persuadir y no comunicar luz. Hitler vio
perfectamente que la propaganda es siempre un intento de someter a los
espíritus. Todos los partidos hacen propaganda. El que no la hiciera
desaparecería por el hecho de que los demás sí la hacen. Todos confiesan que
hacen propaganda. Nadie es tan audaz en la mentira como para afirmar que se
propone la educación del público, que forma el juicio del pueblo.
Los partidos
hablan, cierto es, de educación de los que se les han acercado, simpatizantes,
jóvenes, nuevos adherentes. Esa palabra es una mentira. Se trata de un
adiestramiento para preparar la influencia mucho más severa que el partido
ejerce sobre el pensamiento de sus miembros.
Supongamos
que un miembro de un partido —diputado, candidato a diputado, o simplemente
militante— adquiera en público el siguiente compromiso: «Cada vez que examine
cualquier problema político o social, me comprometo a olvidar absolutamente el
hecho de que soy miembro de tal grupo y a preocuparme exclusivamente de
discernir el bien público y la justicia.» Ese lenguaje sería muy mal acogido.
Los suyos, e incluso muchos otros, lo acusarían de traición. Los menos hostiles
dirían: «Entonces, ¿para qué se ha afiliado a un partido?», confesando de esta manera
ingenua que, cuando se entra en un partido, se renuncia a buscar únicamente el
bien público y la justicia. Ese hombre sería excluido de su partido, o por lo
menos perdería la investidura; seguramente no sería elegido......."
Aqui podeu trobar el text sencer institutosimoneweil.net
Per altre banda pengem el video de la llibreria Proleg.
Aqui podeu trobar el text sencer institutosimoneweil.net
Per altre banda pengem el video de la llibreria Proleg.
Llibreria Pròleg: "L'arrelament" de Simone Weil, presentació del llibre, amb Fina Birulés i Teresa Forcades.
Per a totes les que no vàreu poder venir a la pres...
Per a totes les que no vàreu poder venir a la pres...
Val la pena . A disfrutar i a pensar. Salut i Atencio
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